Por qué el 'fruit cake' nunca se echará a perder

Este pastel de frutas tiene 98 años de edad, ha vivido más que la persona que lo horneó en tiempos de 'Downton Abbey'.

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28 diciembre 2016, 8:00pm

Photo via Flickr user storebukkebruse

Mira este fruit cake:

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No se ve muy apetitoso, pero no le podemos pedir más considerando que tiene 98 años de edad. Aún así, está en perfectas condiciones para comerse. Lo ¿malo? es que, aunque quisieras, no podrías comerlo porque está resguardado por el Memorial Australiano de Guerra (AWM por sus siglas en inglés).

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Éste, el más viejo ejemplar de pan comestible en el mundo, fue horneado en 1918 para celebrar el regreso a Australia de un soldado llamado Moss Valentine Brasington después de servir a la Fuerza Imperial Australiana durante tres años. Quizá no estaba tan rico o el soldado tenía planes distintos al llegar a su casa, pues nadie lo comió y se quedó olvidado en un cajón, hasta que la nieta de Brasington lo encontró mientras escombraba el viejo hogar de sus abuelos.

La pregunta es: ¿cómo puedes olvidarte de abrir un cajón por casi 100 años? No. En realidad la pregunta es: ¿cómo es posible que el fruit cake no se haya echado a perder?

El pastel, mágicamente, no ha sido consumido por gusanos ni destruido en polvos finos, aunque sí tiene suficiente moho en él como para que el personal del AWM haya usado máscaras y guantes al examinarlo por primera vez, previniendo una posible inhalación de hongos tóxicos —o fantasmas—; sin embargo, la curadora Dianne Rutherford dijo que "está en una condición muy interesante, pues todavía se puede ver qué tipo de fruta contenía, además de que los pocos hongos que lo rodean, sorprendentemente, no son tóxicos" —aunque seguramente no son muy sabrosos—.

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Lo que ocurre es que las moléculas de almidón de la harina se cristalizan, haciendo que se sequen y se endurezcan y el moho no crezca. Además, el fruit cake contiene un montón de azúcar, lo que lo vuelve inhabitable para algunas bacterias. Lo mismo sucede con el brandy que típicamente se encuentra en la receta clásica, pues el alcohol es uno de los mejores conservadores que existen.

El casi centenario fruit cake es comestible, aunque nadie lo probará jamás, pues el AWM lo mantendrá resguardado por quién sabe cuántas décadas más. (Si tienes curiosidad, echa un vistazo al decrépito encanto aquí).

Así que ya sabes, si quieres crear una obra de arte inmortal, podrías escribir una novela, componer una sinfonía u hornear un fruit cake.

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Este artículo fue originalmente publicado en marzo del 2015.