Culpa a tu cerebro si no puedes parar de comer

Un grupo de científicos de la Universidad de Michigan han completado potencialmente otra parte de la investigación "por qué no puedo dejar de comer".

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26 enero 2016, 1:00pm

¿Recuerdas que te contamos que los científicos descubrieron la razón por la que te da hambre después de consumir marihuana?

No, claro que no.

Bueno. Breve repaso: además del lodo cerebral, la resina de marihuana y toda la materia grisácea que ocupa espacio en tu cabeza, tu cerebro contiene un set de neuronas en el hipotálamo conocidas como las células proopiomelanocortinao (POMC), responsables de regular la saciedad.

La tesis inicial de los investigadores de Yale decía que la exposición al cannabis hacía que las neuronas POMC dejaran de funcionar, lo que provocaba esos atracones de papas fritas y burritos del OXXO después de fumar marihuana. Lo que encontraron, sin embargo, es que los cannabinoides esencialmente voltean tus POMC y las convierten temporalmente en neurotransmisores que te hacen sentir hambre.

En el momento, el profesor de neurobiología Tomas Horvath le dijo a MUNCHIES que más investigación sobre los POMC podría mostrar los patrones de sobrealimentación de los no fumadores de marihuana. Ahora, un grupo de científicos de la Universidad de Michigan ha completado potencialmente otra parte del acertijo del no-puedo-dejar-de-comer.

Los neurocientíficos ya saben acerca de la deficiencia de POMC, aunque es rara, puede causar obesidad severa en niños a causa del hambre constante. En dos estudios recientes, uno publicado la semana pasada en Los procedimientos de la Academia Nacional de Ciencias y el otro en PLos Genetics, los investigadores de la Universidad de Michigan se enfocaron en el gen dentro de las células POMC que regula el apetito, así como los disparadores bioquímicos que ayudan a decirles a tus POMC de recordarle a tu cuerpo que estás lleno.

Uno de esos disparadores es una proteína llamada factor de transcripción, la otra son dos pequeñas partes de ADN llamada aumentadores de genes. El factor de transcripción, llamado Islet 1, ayuda al cerebro a desarrollar neuronas POMC cuando están todavía in utero; cuando tu cerebro alcanza su tamaño más grande se deja llevar para ser leído por los POMC con la ayuda de dos potenciadores de genes –esto fue comparado por los investigadores a "las luces de señalización que muestran a los pilotos el camino de la pista de aterrizaje en los aeropuertos"—.

Estos disparadores son, en las palabras de la Universidad de Michigan, responsables por "la pequeña voz dentro de tu cabeza que te dice que comas o que pares de comer". Los ratones que fueron diseñados para que no tuvieran estos disparadores, desarrollaron hambre extrema y se volvieron obesos.

Sin embargo, ahí es donde yace la limitación de la investigación. Como con el estudio de Yale, estos estudios fueron hechos con ratones y peces. Mientras que son modelos neurológicos útiles, el cerebro humano es más complejo y requiere más estudio.

Aún así, estos estudios proveen más pistas sobre las elusivas funciones del cerebro y podrían ayudar potencialmente a las investigaciones farmacéuticas en el tratamiento de algunas formas de obesidad. "En teoría, podría ser posible encontrar drogas que aumenten la producción de productos de genes POMC, o de criar células de remplazo para las células POMC que no funcionan", esto es lo que nota la universidad en un comunicado de prensa. Por lo menos, una investigación como ésta podría iluminarnos sobre los problemas de alimentación que generalmente se consideran problemas de comportamiento y no biológicos.