Este restaurante mexicano tiene el servicio más rápido del mundo

Este lugar en Guadalajara llamado Karne Garibaldi ostenta el Récord Guinness por el servicio de alimentos más rápido del mundo y no solo eso, también es delicioso.

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03 septiembre 2017, 5:00pm

Toma asiento en el restaurante Karne Garibaldi de Guadalajara, apenas tendrás tiempo de admirar los murales brillantes de monumentos y mariachis locales que adornan las paredes, por que en muy pocos segundos te darán un plato humeante con carne en su jugo.

Como institución local, Karne Garibaldi ostenta el Récord Mundial Guinness por el servicio de alimentos más rápido de la historia, donde los meseros colocaron un menú completo en tan sólo 13.5 segundos, el 31 de agosto de 1996.

"Comenzó como un juego entre los meseros para ver quién podía llevar la comida a cada mesa más rápido", me dijo Daniel Flores, el gerente de la más grande de las seis sucursales de Karne Garibaldi. "Esa competencia nos llevó a intentar el Récord Guinness".

Casi 20 años después, los meseros aún se enorgullecen de la velocidad de su servicio y la mayoría de los clientes verá que su comida llega a un minuto del pedido. Una ventaja es que la carne en su jugo, una especialidad nativa de Guadalajara y el estado occidental de Jalisco, es el único platillo principal en el menú.

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Todo lo que puedes encontrar en Karne Garibaldi.

Se hace tradicionalmente por las madres que utilizan recetas familiares transmitidas de generación en generación, señaló Flores, pero desde su fundación en 1970, Karne Garibaldi se ha convertido en sinónimo del platillo.

Se sirve en platos de barro rústicos hechos por artesanos del municipio de Tonalá (zona conurbada de Guadalajara), y es esencialmente un caldo con trozos de carne suculenta y tocino crujiente cocido a fuego lento. Se acompaña con tortillas de maíz caseras ligeramente glaseadas en grasa de cerdo, para enrollarse y sumergirse en el caldo.

Los comensales también pueden sazonar el platillo con una salsa a base de tomatillo (verde), jugo de limón, cilantro y cebolla cruda picados, cebolla entera a la parrilla y chiles toreados. Para acompañar esta suculencia caldosa, va bien un jarrito de agua de horchata (la variante mexicana de la horchata española, está hecha con arroz triturado, leche evaporada y canela) o una cerveza fría. Y los que quieren una experiencia más ardiente le pueden pedir a Flores que saque el chile piquín que cultiva en el lugar.

La receta del jugo de carne de Karne Garibaldi es un secreto celosamente guardado, pero la mayoría de las recetas comienzan con freír el tocino picado en una olla profunda hasta que esté crujiente. Después de sacarlo y ponerlo a un lado, se fríe la carne picada o en cubitos en la olla hasta que se dore, antes de agregar frijoles (en algunas casas los frijoles se cocen aparte y se agregan al final) y una mezcla de tomatillos con ajo, chiles serranos, agua, un poco de caldo de pollo, sal y pimienta al gusto. Se tapa y deja cocer a fuego lento durante aproximadamente una hora antes de echarle el tocino crujiente y servirlo.

Karne Garibaldi también vende guarniciones como guacamole, queso fundido y quesadillas bañadas en jugo de carne o rellenas de carne de res, chorizo, tocino y hongos. Pero los frijoles de la casa, fritos y mezclados con trozos de maíz dulce son, por mucho, la guarnición más importante.

"La gente ama nuestros frijoles. De hecho, la mayoría de nuestros clientes vienen por los frijoles ", me dijo el Director de Mercadotecnia de Karne Garibaldi, Emigdio Romo, mientras me yo me servía una porción de frijoles refritos salados en un totopo.

Los frijoles son tan populares que Karne Garibaldi, que solo cuenta con seis sucursales en Guadalajara, los vende como conserva en los supermercados de todo México. En un futuro, hay planes para abrir más franquicias a través de México y luego Estados Unidos, reveló Romo, pero primero los propietarios planean exportar sus famoso frijoles EEUU, Canadá y Europa.

El restaurante ha recorrido un largo camino desde su primera sede, que consistía de cuatro mesas de plástico colocadas en una calle del barrio de clase obrera, Santa Teresita, de Guadalajara, señaló Romo. Ha sufrido contratiempos en el camino, con el cierre de franquicias en otras ciudades mexicanas. La competencia también se ha incrementado en los últimos 20 años, con la llegada de más y más cadenas globales de comida rápida en México.

"Por supuesto, la competencia ha aumentado mucho. Muchas franquicias de todo el mundo han abierto aquí", dijo Romo. "La desventaja es que estamos posicionados entre la comida rápida y los restaurantes tradicionales".

La solución ha sido dirigirse a hombres y mujeres de la clase trabajadora que quieren un almuerzo asequible y de calidad (se puede comer muy bien aquí por menos de $10 dólares por cabeza), pero que no tienen tiempo para ir a un restaurante.

"Llegan muchas familias los fines de semana, pero durante la semana son en su mayoría profesionales que quieren comer rápidamente y volver a trabajar", dijo Flores. Además de tener un servicio de entrega a domicilio, su sucursal tiene un minibús de 20 asientos para recoger a grandes grupos en oficinas y hoteles en toda Guadalajara, los lleva al restaurante y los regresa, todo sin costo alguno.

La publicidad de tener un Guinness también les ha ayudado a atraer a turistas nacionales y extranjeros, por lo que no puede permitirse el lujo de dejar que sus estándares de servicio decaigan.

Para mantener las cosas rápidas, pero no caóticas, el personal está capacitado para comunicarse mediante señales con las manos, y una luz verde a lado de la cocina se prende cada vez que una orden de quesadillas está lista. Los nuevos empleados deben empezar detrás de la barra o lavando platos hasta que se les considera listos para servir mesas.

Al terminar el platillo principal, los clientes pueden pedir un mousse de guayaba o chocolate, arroz con leche, flan, jericalla (una versión muy a la mexicana del crème brûlée), una taza de café de olla o incluso un shot gratis de Tequila Patrón.

Luego es hora de volver al trabajo, con el estómago lleno y un mínimo de tiempo perdido.

Sigue a Duncan Tucker en Twitter: @DuncanTucker

Este artículo fue publicado originalmente en octubre de 2015.