Comer en restaurantes de lujo engorda igual que la comida rápida a domicilio

Tal vez te sientas mejor al ordenar crème brûlée de foie gras en un restaurante de lujo que una hamburguesa con papas fritas en un Drive-Thru, pero el mantel blanco y los meseros de corbatín no harán ninguna diferencia cuando todo llegue a tu estómago.

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jul. 20 2015, 6:00pm

Photo via Flickr user mawari

Últimamente, la demonización de la comida rápida es casi tan popular como las hamburguesas, las papas fritas y los refrescos. Por cada auto que ves en la ventanilla del Drive-Thru de (coloque aquí el nombre de su hamburguesería o pizzería local), un artículo en Internet nos dice que debemos tirar la comida rápida a la basura y alejarnos lentamente de ella.

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Pero, por extraño que parezca, no se habla mucho de las consecuencias de pasar 3 horas comiendo en el buffet de los domingos o de aventarse el menú degustación de 8 tiempos (con maridaje) en un restaurante de manteles largos. Pero eso es porque comer en restaurantes de lujo —y no en la calle ni en los locales de comida rápida— no es tan malo. ¿Verdad? ¿Los alimentos son menos procesados, más naturales, menos salados?

Pues no.

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Un nuevo estudio publicado este mes en la revista European Journal of Clinical Nutrition dice: lo siento, amigo. Comer fuera es comer fuera y no le haces menos daño a tu cintura al optar por las enchiladas de la fonda en lugar de la hamburguesa doble con queso amarillo y aros de cebolla fritos de un cadena internacional de hamburguesas.

Al parecer, a pesar del hecho de que tu madre pueda atascar tu pasta con mantequilla o mezclar mayonesa en sus salsas de crema, cocinar en casa es considerablemente más saludable que la comida de restaurante. No solo que la comida rápida. Fin de la discusión. Lo siento.

También tiende a tener menos calorías y niveles más bajos de grasa y azúcar. Investigadores de la University of Illinois en Urbana-Champaign señalaron que aunque la comida rápida se cite frecuentemente como comida chatarra o por tener contenido nutricional pobre, la conciencia pública acerca de comer fuera en general podría ser una forma más eficaz de luchar contra los crecientes problemas de obesidad.

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El estudio examinó los datos de la National Health and Nutrition Examination Survey, que reúne las respuestas de más de 18 mil adultos sobre sus hábitos dietéticos, incluyendo dónde cenaron y lo que comían. Un tercio de los encuestados había comido comida rápida al menos una vez en los últimos dos días, mientras que una cuarta parte había comido en restaurantes de servicio completo durante ese período.

Los comedores de comida rápida consumen un promedio de 190 calorías extra, 11 gramos adicionales de grasa y 3.5 gramos adicionales de grasa saturada en comparación con lo que cocinó y comió en casa, así como niveles más altos de colesterol y sodio —diez miligramos y 300 miligramos, respectivamente—.

Pero aquellos que sí se bajaron de sus autos y se sentaron en restaurantes de servicio completo sumaron en las cosas negativas casi exactamente en las mismas cantidades: En promedio, 187 calorías más por día, diez gramos más de grasa y 2.5 gramos extra de grasa saturada. Y comer sentado en un restaurante dio lugar a una ingesta de 60 miligramos extra de colesterol y más de 400 miligramos adicionales de sodio —ambas cantidades mayores a las de la comida rápida—.

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Ruopeng An, investigador principal del proyecto y profesor de kinesiología y salud comunitaria de UIU-C, le dijo a Reuters: "La gente no sabe mucho sobre la comida servida en restaurantes de lujo y si ésta es mejor o más saludable en comparación con la comida rápida o en comparación con los alimentos preparados y consumidos en el hogar".

También hubo una mini guerra de clases incrustada en las estadísticas: mientras que los encuestados menos educados eran más propensos a obtener calorías extras de la comida rápida, los encuestados de clase media y obesos eran más propensos a caer en el mundo más burgués de los restaurantes, obteniendo así la grasay la sal extra y el aumento en su colesterol.

En realidad, si lo piensas, eso no es sorprendente. Si tienes más dinero, probablemente ordenes más y de lugares más lujosos. Y si eres obeso... bueno, hay una mayor probabilidad de que llenes tu plato cuando comes fuera de casa.

Además, existe el factor menú. La US Food and Drug Administration ordena que los restaurantes con 20 o más sucursales enlisten las calorías y el contenido nutricional de sus platillos —lo que constituye la gran mayoría de las cadenas de comida rápida, pero una pequeña proporción de los restaurantes de servicio completo—.

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Como resultado, no estás obligado a pensar en el costo físico de comer un Rib Eye de 300 gramos con puré de papas de la misma manera en la que piensas sobre las realidades terribles de tomar una gran malteada de oreo en Burger King (cargada con 970 calorías). El factor de culpa está fuera de la vista y de la mente, y bueno, cuando en Roma estés, ¿no?

Así que, aunque sientas que te estás alocando con el aceite de oliva o la crema de leche al hacer fettuccine en casa, sigue siendo preferible, e incluso no será tan cargado con grasa y sal como un lugar de comida rápida o restaurante local. Sin embargo, puedes optar por cocinar "sanamente" en casa —lo que sea que eso signifique para ti—.

Solo recuerda esto: tal vez te sientas mejor al ordenar crème brûlée de foie gras en un restaurante de lujo que una hamburguesa con papas fritas en un Drive-Thru, pero el mantel blanco y los meseros de corbatín no harán ninguna diferencia cuando todo llegue a tu estómago.